Provengo de la actual República Checa, país que posterior a las Guerras Mundiales pasó a formar parte del Bloque Soviético, del cual se liberó tras la caída del muro de Berlín. Este tiempo tormentoso quitó sabor de la libertad a mi territorio; al contrario, “la imposibilidad” reinó durante decenas de años y se quedó plasmada en el comportamiento y pensamiento de sus habitantes. Yo nací unos años antes de la caída del muro, a 10 kilómetros de Alemania; “apertura hacía el occidente” significó un gran cambio, pero también una gran confusión y se reflejó, a lo menos para mí, en un sentimiento de “no saber a dónde ir”. Mi país se convirtió en un territorio, donde aquello que es viejo no acaba por morir y lo nuevo no logra construirse. Este particular sentir se grabó en mi piel y lo llevo en la sangre; por ello me identifico con ciertos territorios y acontecimientos y es lo que se refleja, en la mayoría de los casos, en mi quehacer artístico.

Mi reciente producción se compone de dibujos, acciones y objetos escultóricos. Me inspiro en las fronteras de países totalitarios, en específico en antigua Checoslovaquia, donde nací. Estas fronteras fueron  construidas con mallas, alambre de púas, y postes de madera. Extraigo estos diversos elementos; leyéndolos como signos y símbolos que después mediante una reflexión formal y conceptual los reinterpreto como cuatro letras: “Y”, “T”, “X” e “I”. Estas letras van adquiriendo diversas configuraciones, a veces aleatorias, y en otras ocasiones se estructuran a partir de nombres propios (personas que perdieron la vida al tratar de cruzar la frontera), nombres de lugares significativos etc.

Por otro lado me interesan los paisajes, en donde estos objetos actúan o interactúan;  interrumpen e invaden. La forma de estos objetos, de alguna manera se imprime “escribiendo” sobre el paisaje, lo “atrapa” y lo “encarcela”; así el paisaje en mi obra tiene una dimensión  de reclusión.

Según el concepto psicoanalítico del trauma Lacaniano, el hecho traumático es un encuentro fallido con lo real; este encuentro, no pasa a formar parte de la configuración psíquica, más que por un continuo, arduo y sufrido proceso de repetición. Este hecho psíquico se puede ver de manera analógica  en diversos  procesos “traumáticos sociales”: repetir un hecho traumático para que pase a formar parte de la economía psíquica. Retomo los signos, retornándolos del pasado y los reproduzco integrándolos al presente, tratando de restituir recuerdos y sanar las heridas que siguen abiertas en los territorios y los paisajes afectados. Son exactamente estos territorios, estos paisajes, testigos silenciosos, que llevan dentro de sí la “impresión” de hechos ocurridos, hechos que parecen seguir ocurriendo, invisibles a nuestra vista.

Mis medios son esencialmente el dibujo, el grabado y la ilustración, utilizo como “motivo” los géneros tradicionales de la pintura: la escena, el paisaje, el bodegón y el retrato. En ocasiones uso un soporte tradicional, en otras ocasiones mi dibujo abandona el soporte para extenderse sobre la pared.  A veces, mi línea de dibujo de-construye las escenas, los paisajes o los rostros.  En ocasiones empalmo imágenes históricas con acontecimientos presentes. Me interesan aquellos acontecimientos que van dejando un rastro de sombra a lo largo del devenir histórico, por ello hago una interrelación y metáfora a partir de los valores tonales de mi propio dibujo: espacios de luz y de obscuridad.